Desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido estilizada como una figura curvada. En el arte, la literatura, la pintura y la escultura vemos la perfección femenina cargada de giros arrobadores y curvas pronunciadas. Además, tanto las mujeres como los hombres percibimos el trasero como símbolo de fertilidad y de vida sexual activa y exquisita. Y, dejémonos de mentiras: nos encanta tener de dónde agarrar. Así que esta es la respuesta: simple bombardeo estético y simple biología. Los traseros son y serán siempre símbolo de belleza.
Un poco de humor hace muy bien