Un matrimonio viaja a Europa de vacaciones. En la aduana de Alemania la esposa, que domina muy bien el idioma, mientras hace todos los trámites conversa en alemán con la empleada de migración: - Buenos días, señora ¿sus papeles? - Aquí los tiene. El esposo, al no entender nada, pregunta: - Mi amor, ¿qué dijo? - Me pidió los papeles - contesta la esposa tranquila. Vuelve a preguntar la empleada: - ¿Cual es el motivo de su visita? - Venimos de vacaciones - contesta la esposa. El esposo nervioso vuelve a preguntar a la esposa: - Mi amor, ¿que dijo? - Me preguntó que a qué venimos a Alemania. Continúa la empleada alemana: - ¿De dónde vienen, señora? - De Buenos Aires, Argentina. Nuevamente insiste el marido muy nervioso: - Mi amor, ¿qué dijo? La esposa, ya un poco alterada, le contesta: - Pregunta que de dónde venimos. La empleada comenta entonces: - ¡Oh, Buenos Aires...
Un poco de humor hace muy bien