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El bailarín gentil


Jorge, que es un excelente bailarín, llega a una fiesta y no encuentra una pareja para bailar. 
En eso mira a una linda señorita que está en una mesa con sus padres y se dirige hacia ella. 
-¿Me permitiría bailar? le dijo Jorge. 
  
Los padres y la joven se miran entre si y le responden: 
-Disculpe joven, lo que pasa es que la señorita no tiene piernas. 
  
Jorge, apenado responde: 
-Perdóneme, pero no era mi intención ofender, no sabía lo de su estado, pero aun así quisiera bailar con ella, yo la sujetaría fuerte y así bailaríamos sin problemas. 
  
La señorita y sus padres aceptaron y los dos empezaron a bailar. Pero como la chica estaba muy pegada a las partes íntimas del joven, éste empezó a excitarse y ella también. Entonces él le propone a la chica estar en un lugar más solos y ella le dice que en la parte trasera de la casa hay un árbol de mangos y que ahí puede ser. 
Cuando están debajo del árbol de mangos, él le propone hacer el amor, pero no sabe cómo hacerlo. 
Ella le dice que la suba un poco para sujetarse de una de las ramas del árbol. 
Después de terminar, Jorge la baja de la rama y la lleva a la mesa donde están los padres de la chica. 
  
-Aquí está su hija, Señores. Gracias por todo  -dijo Jorge. 
  
Y los padres de la chica le responden: 
-Usted sí que es un caballero, noble, honesto, gentil. 
  
-No es para tanto, interrumpe Jorge. 
  
-¡Claro que sí. Usted es el único que la ha traído hasta aquí. ¡Los demás me la han dejado colgada de la rama!


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