Una mujer muy elegante y bella, sale de un bar con un grado de alcohol en la sangre muy alto (borracha, con una curda de esas brutales).
Caminando tambaleante hacia su coche (un Mercedes carísimo), trata de abrir la puerta con sus llaves, pero su estado se lo impide a tal punto que cae sentada al lado de la puerta del coche.
Patas abiertas y sin bombacha, observa hacia abajo, y lo único que ve es su parte íntima.
Y comienza a hablarle:
- Por ti, tengo coche.
- Por ti, tengo joyas.
- Por ti, tengo dinero.
- Por ti, puedo tener al hombre que quiera.
- Por ti, tengo una mansión...
De repente se empieza a mear, y dice:
- ¡No llores, mi amor! ¡Que no te estoy regañando!
Comentarios
Publicar un comentario