Entra un vasco en una ferretería:
-Quiero una motosierra que corte 1.000 árboles cada día. Le venden la mejor, garantizándole que corta 1.000 y más.
Al día siguiente vuelve el vasco muy enfadado increpa al dependiente:
-Oiga, ¿no le dije, pues, que tenía que cortar 1.000 árboles por lo menos?. Esta motosierra corta 80.
El dependiente la coge extrañado, tira del arranque y cuando se pone en marcha oye al vasco que exclama:
-Anda! ¿Y ese ruido?
-Qué tal tu viaje por Italia?
-Muy bien, estuve en Roma, en Milán, en Temeo.
-¿Temeo? Nunca había oído hablar de esa ciudad?
-Pues es grandísima.
-¿Sí?
-Sí, y muy famosa.
-¿Estás seguro de que se llama Temeo?
-Ah no! perdona, era Torino.
Ring, ring...
-¿Diga?
-¿Es la embajada de Laos?
-Sí
-Pues uno de vainilla, por favor.
Dos gallegos caminando por el campo y uno le dice al otro:
-¡Mira una "boa"!
-"Po vivan los novios".
Dos gallegos en un coche:
-Oye, mira a ver si me funciona el intermitente.
-Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no,...
Dos novios gallegos en la cama en su noche de bodas.
Ella le dice a él:
-Quiero confesarte que no soy virgen.
A lo que el novio responde:
-Ni yo San José. Pero ¿a qué hemos venido aquí?, ¿a montar un pesebre?
En el hospital de Galicia una madre le pregunta al médico:
-Doctor. ¿Cree usted que mi hijo perderá el ojo?
-Si lo pierde es porque le da la gana. Yo "se lo he atao con un pañuelo".
En Galicia solo hay dos personas que se dedican a la mudanza y son hermanos. Un día iba uno de ellos con un armario muy grande a hombros y uno del pueblo le dice:
-Pero, ¿no te ayuda tu hermano?
-Sí, mi hermano está dentro sujetando las perchas.
En una excursión:
-Bueno, ahora vamos a contar chistes.
-Yo me sé uno de Galicia.
-Por favor!, que yo soy de Galicia!
-Bueno, lo contaré dos veces.
Entra un gallego a la farmacia del pueblo y dice:
-"Vivaporú".
-¡Viva!, responden los vecinos alborozados.

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